PANORAMA SEMANAL: El legado de Domingo Peppo

17/11/2019 | Editorial |

Domingo Peppo eligió a un grupo reducido de periodistas para hacer conocer su legado. Haber defendido a los chaqueños dijo que es lo que espera por lo que lo recuerden. Seguramente por lo ajustado del tiempo en esa entrevista pautada, o tal vez el material haya sido editado, no incluyeron en ese resumen de la gestión del mandatario saliente los casos de corrupción que afectaron severamente su gobierno e incluso redujeron sensiblemente sus aspiraciones reeleccionistas.

Peppo deja además un incremento de la pobreza, que podrá achacarse al desmadre de gobierno de Mauricio Macri y Cambiemos, pero en gobernador del Chaco endureció más que el presidente las cuentas de la provincia apurado por el equilibrio fiscal que terminó echando por la borda en el último año.

Jorge Capitanich denunció, en medio de la campaña electoral y en el marco de una acción que intenta frenar los pases a planta que el déficit para el 2019 será de aproximadamente 5 mil millones de pesos. Si así fuera, Peppo estaría legando una provincia quizás en peor estado en que la recibió en términos de números, pero con el agravante de que se incrementó la deuda, especialmente la que está nominada en dólares y en sus cuatro años de gobierno no se licitó ni una sola vivienda nueva para paliar otro déficit que está relacionado con la pobreza de los habitantes de la provincia del Chaco.

Los triunfos de los candidatos peppistas en las elecciones de 10 de noviembre parecieron haberle cedido un bálsamo en la interna política que no se registraba desde que decidió bajarse de sus aspiraciones para seguir en el cargo.

Sin embargo, pasada la euforia de la noche del domingo el resultado electoral global está decantando. Difícilmente cuestiones extra municipales hayan impactado en la reelección que consiguieron los intendentes del PJ.

La generosidad de Gustavo Martínez de invitarlo al balcón del local del CER en la avenida 25 de Mayo lo ratifica en al gobernador en el lugar de partenaire y no de protagonista. Si el gobernador lo hubiera invitado al balcón de la Casa de Marcelo T. de Alvear y Mitre quizás hubiéramos estado hablando de otra cosa.

La cuestión judicial no sólo tiene que ver con las causas de corrupción que le picaron muy cerca al gobernador. Pasan los días y las audiencias, con la cautelar vigente del juez Julián Flores, que vence ya cuando asuma Capitanich, Domingo Peppo sigue con el festival de pases a planta.

¿Habrá consecuencias? Seguramente no. El peronismo se encolumna rápidamente detrás de un conductor cuando éste es el verdadero hombre fuerte.

Claro que sólo se habla aquí del gobierno provincial. Resistencia es otra cosa. Diego Arévalo demostró que el carisma y la capacidad de conducción no son transitivos. Por más que se ensayen múltiples explicaciones Gustavo Martínez le dio un fenomenal paseo al futuro gobierno provincial en las elecciones capitalinas.

¿Habrá consecuencias? Seguramente sí. Desde la presidencia del Concejo el actual intendente electo supo se convirtió en un articulador sin límites con presupuestos prestados. No hay techo ahora que gobernará el municipio más rico de la provincia.

Punto aparte merece la cuestión del financiamiento. El radicalismo, que demostró que va consolidándose como partido chico, y el peronismo coquista se empeñaron en denunciar el fenomenal gasto del CER en su campaña. Pero voto a voto, con el paupérrimo resultado conseguido por Jacinto Sampayo lo del partido de los municipales es directamente inexplicable. La Justicia Electoral debió haber tomado nota.

Pero, parece que la Justicia prefiere no meterse con el dirigente municipal que está excarcelado en la causa denominada Lavado II. Aunque es cierto que la sola posibilidad de volver a la comodidad de su prisión domiciliaria sirvió para que Sampayo modere su lenguaje y frene la ola de amenazas y aprietes que desató la decepción sufrida por el magro resultado.

Una prueba para Gustavo Martínez acostumbrado a la tropa propia. Lo que está en juego ahora es su proyecto político y a la luz de su campaña, más los acuerdos extrapartidarios conseguidos, no parece que Jacinto y el STM tengan lugar en él. Sampayo era un aliado de Peppo, no de Gustavo. Otro legado que prefirieron barrer debajo de la alfombra.

De todas maneras, lo que se viene está más atado al legado que deja el presidente Mauricio Macri. Sus cuatro años de gobierno condicionarán el futuro de la Argentina. Se espera demasiado de Alberto Fernández, el contexto regional no es favorable. Los sucesos de Bolivia son una señal inesperada.

El impacto fronteras adentro del país es innegable, aunque el presidente de la Federación Económica, José Luis Cramazzi, que parece haberse despertado de una siesta de cuatro años venga a exigirle resultados al gobierno entrante –cuando todavía Macri está dentro de la Casa Rosada- para sacarlos del incendio en que los puso la gestión saliente al que aplaudieron no hace mucho.


¿Capitanich debería revisar los pases a planta que hizo la gestión saliente de Domingo Peppo?