Más radicalismo para más Cambiemos

24/02/2017 | Opinión |

Por el Dr. Angel Rozas

Senador de la Nación

No está en discusión el invalorable aporte que la UCR realizó a la construcción de la herramienta para procesar un cambio impostergable en nuestro país, como su inestimable colaboración en términos electorales para poner fin a la decadencia Kirchnerista.-

Así, como en otras coyunturas difíciles, nuestro partido supo privilegiar la suerte de la Nación por encima de sus propios intereses y ello debiera llenarnos de orgullo a los radicales.-

La UCR no es un ámbito declamativo que pueda pensarse como una abstracción teórica que nos lleve a creer que la preservación de su ideario se logre con solo recitar sus principios y que su continuidad histórica está garantizada más allá de los contextos políticos, sociales y económicos en que se desenvuelve nuestro pueblo.

¿Cómo permanecer impasibles o inactivos frente al intento de consolidar un proyecto hegemónico, signado por la corrupción y la decadencia institucional que ponía en serio riesgo la vigencia misma de una democracia auténticamente republicana?

Como otras tantas veces, estamos los radicales ante la encrucijada de defender una verdad contra fáctica. Guiados por la buena fe que deben presidir todos los debates en nuestro partido, ¿quién podría afirmar que la Argentina no se encaminaba a una fenomenal crisis en términos económico-sociales, que como siempre habrían de afectar con mayor virulencia a los sectores más desprotegidos?

Resulta acaso indiferente preguntarnos ¿qué hubiera sido de la UCR si el populismo decisionista se consolidaba en el poder?

Podríamos entonces comenzar por reconocer que el mayor logro de la gestión de Cambiemos, el más progresista de todos ellos, es haber evitado un nuevo colapso, prueba de la que carecemos precisamente por haberlo evitado.-

Estamos entonces en presencia de una transición que nos lleva a aunar esfuerzos por restablecer funciones y equilibrios básicos, cuestiones ciertamente pre ideológicas que nos permiten defender ética y conceptualmente nuestra activa presencia en este espacio, en cuyo contexto debemos pensar la preservación y vigencia de la UCR.-

Argentina no es hoy una sociedad moderna y equilibrada, sino una estructura social y económica desintegrada, con enormes bolsones de ineficiencia y marginalidad, realidad que para peor se halla cristalizada. Nos corresponde a todos y particularmente a los radicales, no continuar ignorando este dato sustancial. Se trata de un compromiso patriótico, pero a la vez íntimamente vinculado con la persistencia de nuestro propio ideario: Una República de progreso e igualdad de oportunidades.-

Claro que nuestra presencia en el espacio político que conformamos para derrotar al Kirchnerismo y que en buena medida sostuvo decisiones fundantes en el primer año de gestión, debe reorientarse a una idea que podemos resumir en una consigna “Más radicalismo para más Cambiemos”.-

Sin dejar de recordar que Cambiemos inauguró un nuevo tiempo político, caracterizado por el diálogo y el consenso, que en breve tiempo logró desterrar un primitivismo rudimentario en materia macroeconómica, normalizar las relaciones financieras internacionales y recuperar el financiamiento, rectificar una política exterior extravagante y demagógica y contener una situación social explosiva, evitando una política de shock, a favor de un gradualismo de consenso, no debiera pasar desapercibida cierta tendencia al menosprecio de la política que impera en algunos de los hombres del Gobierno, que a través de una visión tecnocrática que subestima la sensibilidad popular, suelen cometer errores que terminan desdibujando al Gobierno.-

Por lo tanto, el principal y sincero compromiso de la UCR es con este proceso de transición, en cuyo éxito comprometemos gran parte de nuestro propio futuro y como contrapartida de ello, nadie nos puede exigir un acompañamiento silencioso o subestimar nuestro derecho a ser escuchados en las decisiones trascendentes o en los lineamientos estructurales de esta gestión de Gobierno.-

Empeñados en esa responsabilidad ética, en un compromiso con los ideales trascendentes que siempre hemos defendido, el radicalismo debe reclamar sin complejos que su voz sea tenida en cuenta.

Somos un partido protagonista de la historia de nuestro país, defendemos valores imperecederos y no vamos a caer en la inseguridad de creer que ponemos en riesgo nuestra identidad por compartir el camino con quienes aún con enfoques y a veces hasta pensamientos diferentes, acuerdan en la necesidad de construir un puente hacia una argentina moderna y justa.-

Con este espíritu, seguros de que la credibilidad de nuestras críticas se contrapesan con el necesario compromiso que demostramos en la defensa de este proceso, recorreremos el país, conciliaremos a los radicales entre si y aseguraremos nuestra identidad.

La UCR está en condiciones de ofrecer la cuota de mayor racionalidad política que esta gestión reclama. “Más Radicalismo para más Cambiemos”.-

 

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